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La obsolescencia programada también tiene fin

La obsolescencia programada también tiene fin

Seguramente has escuchado alguna vez hablar sobre la obsolescencia programada, un término que afecta a la mayoría de los productos que compras, obligándote a sustituirlos por otros en un tiempo que muchas veces no es el que debería ser.

¿Cuánto tiempo te duró el último teléfono móvil que compraste? Seguramente, algunos productos que has comprado has tenido que reemplazarlos por otros mucho antes de lo que te habría gustado, en muchas ocasiones, porque el coste de reparación no merecía la pena y preferiste cambiarlo por otro más nuevo.

Un ejemplo son las cámaras de fotos, que están fabricadas para que al llegar a un número determinado de fotografías dejen de funcionar. Las impresoras también tienen un número limitado de impresiones y en cierto momento dejarán de funcionar. Para entender el proceso, te recomiendo hacer clic sobre este título: “Obsolescencia programada. Comprar, tirar, comprar.” Este documental te ayudará a pensar en esos electrodomésticos que podías ver en casa de tus padres o abuelos y que duraban media vida.

Hace unas semanas se hacía pública esta noticia, en la que también puedes hacer clic “La UE quiere acabar con la obsolescencia programada incentivando las empresas que den más garantías de durabilidad”. Parece que ya se ha dado un paso más para hacer un mundo más sostenible donde los productos duren más tiempo, o sea, que no estén programados para morir.

Según Antena 3 Noticias, al año se generan 40 millones de toneladas de basura electrónica. Ya era hora de que la Unión Europea hiciera algo al respecto ¿No crees?. Aún así, y quizás sea pedir demasiado, deberían de ser las propias compañías las que tomaran medidas para crear un mundo más sostenible.

Marketing 3.0 es el último libro del especialista en marketing, Philip Kotler. En él habla sobre las estrategias actuales de marketing y el consumidor del futuro: Las empresas ya no son luchadores que van por libre, sino una organización que actúa formando parte de una red leal de partners, donde las personas no son sólo consumidores, sino “personas completas” con “espíritu humano”, que quieren que el mundo sea un lugar mejor. La obsolescencia programada será en el futuro un hándicap para las compañías. Los consumidores de mañana no solo comprarán productos, sino que tendrán en cuenta que el fabricante se preocupe por el planeta. Esto ya está pasando hoy con muchas compañías en las que salen a la luz fábricas donde sus empleados no trabajan en las condiciones adecuadas.

Quizá te cueste creer que es posible fabricar productos más longevos. Un ejemplo famoso es esta bombilla que lleva 110 años funcionando en un cuartel de bomberos de California. ¿Por qué las bombillas que tenemos en nuestras casas no pueden durar tanto? La respuesta está muy clara ¿qué empresa quiere vender un producto que dura más que su propio cliente?

Hasta aquí parece que las empresas tengan toda la culpa, pero quizás también los consumidores están acostumbrados a demandar actualizaciones de productos continuamente. ¿Tú tendrías el mismo móvil durante tres años seguidos? En este caso, ya no hablamos de productos fabricados con fecha de caducidad, sino de que los propios consumidores prefieren cambiar su móvil nuevo por un modelo más actualizado. Ya no sólo hablamos de un cambio de piezas para que los productos duren mucho más, sino de un cambio de mentalidad por parte de la sociedad.

Creo que la obsolescencia programada es una asignatura pendiente que no solo afecta a las empresas. También los gobiernos y consumidores tienen que ser conscientes de que hay que cambiar la manera en la que se compran y tiran los productos para construir un mundo más sostenible.

 

Álvaro Mariscal
Fortium Family Office